En algún momento de nuestra vida hemos iniciado algo, ya sea una relación sentimental, un nuevo trabajo, un nuevo negocio o alguna otra cosa, y estoy seguro que entre muchos otros sentimientos que nos acompañaron en esos momento, el optimismo era uno de ellos; esa sensación de que todo va a salir muy bien, de que va a funcionar y que lamentablemente en ocasiones no nos permite ver todo lo que hubiésemos querido ver en ese comienzo y que tarde o temprano nos sorprende.

El optimismo en sí no es un mal sentimiento, por lo contrario es uno muy bueno, ya que nos hace sentir que podemos lograr lo que nos proponemos, que nada es imposible para nosotros y que eso por lo que luchamos vale la pena, pero como todo en la vida, este sentimiento debe de estar en equilibrio, no debe ser tan grande que no nos permita ver las cosas malas que están pasando y no debe ser tan pequeño como para que por cualquier inconveniente ya no queramos continuar en la lucha por nuestros sueños.

Este equilibrio es lo que en el ámbito administrativo se le considera como “tomar riesgos calculados”, es decir,  hacer las cosas conociendo que puede salir mal y tener un plan para cuando salgan mal. La realidad es que nadie quiere que les salgan mal las cosas, pero sin duda estamos regidos por la famosa “Ley de Murphy”, que nos dice “Si algo malo puede pasar, pasará”, así que nos toca a nosotros prever esta situaciones y buscarle solución.

Es por esto que aquí te traigo mis 3 consejos a la hora de equilibrar tu optimismo para emprender:

  1. Busca toda la información suficiente del negocio que vas a emprender. Esta información la puedes obtener por haber tenido experiencia previa en el negocio (que sería lo ideal), preguntándole a otros empresarios que tienen el mismo negocio (a esto se le denomina benchmarking), investigando a través de internet (San google lo sabe todo) o  una mezcla de todas las anteriores.
  1. Buscar asesoría especializada en los temas que no manejas. Uno de los principales errores de las personas que inician un negocio es creer que lo pueden hacer todo y peor aún que saben cómo hacerlo, indudablemente nadie lo sabe todo, y es por esto que debemos buscar ayuda en aquellos temas que no manejamos del todo bien como puede ser la contabilidad del negocio, el manejo del personal, el marketing, entre otros temas.
  1. Mide todas las variables de tu negocio. Existe un dogma en la administración que dice “Lo que no se mide, no se controla”, y esta es una de las mayores debilidades de las personas que emprendemos, que no medimos nada, no llevamos anotaciones de cuanto gastamos o en que gastamos, de cuanto vendimos, a quien le vendimos y cuanto le vendimos, entre muchas otras cosas que deberíamos conocer en todo momento para poder tomar buenas decisiones. A la hora de emprender es necesario crear una cultura de registro y anotar todo lo que hacemos para poder medirlo y controlarlo.

Existen muchísimas otras cosas que debes tener en consideración a la hora de emprender pero si aplicas estos 3 consejos sin lugar a duda tendrás mejores resultados.

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